Las Legionarias de la Salud: ¿antecesoras de la Sección Femenina?

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Entre 1929 y 1936 desarrolló su actividad en Madrid una peculiar organización femenina, las Legionarias de la Salud, cuya principal finalidad declarada era la contribución a la mejora de la ‘raza’ a través de una educación de sus afiliadas basada en la práctica habitual de actividades físicas en contacto con la Naturaleza y complementada con enseñanzas consideradas propias de la mujer, como puericultura, cocina, labores, etc. Émulas oficiosas de los Exploradores de España, con los que coincidían en numerosos actos públicos, desarrollaron una activa vida pública y gozaron de amplio apoyo institucional, tanto en los años finales de la I Restauración como en los iniciales de la II República.

Con una finalidad básicamente conservadora, en línea con un regeneracionismo eugenésico imperante en la época, su prolífica actividad estuvo marcada en muchos aspectos por un apoyo notable de los poderes públicos, que otras organizaciones femeninas coetáneas no encontraron, no supieron o no quisieron buscar. Algunas de sus características presentan similitudes con la Sección Femenina que poco después tendría un protagonismo destacado en la educación de las niñas y mujeres en España.

Antonio D. Galera Pérez (para La Razón Española)

Licenciado en Historia Contemporánea (Universidad Complutense de Madrid). Licenciado en Educación Física (Universidad Politécnica de Madrid). Profesor titular de Didáctica de la Educación Física de la Universidad Autónoma de Barcelona (España)
  1. Introducción

Este artículo es el primero de una bilogía, cuya finalidad principal es dar a conocer la actividad de una asociación femenina que existió a caballo entre la Monarquía y la II República, desapareciendo con el inicio de la Guerra Civil; la contemplación de su iconografía hemerográfica muestra siempre imágenes de jóvenes satisfechas, alegres, en muchos casos, entusiastas, y la abundante información que acompaña nos hizo plantearnos la recuperación de su visibilización. Su documentada existencia entre 1929 y 1936 nos habla de una peculiar directora, de una inteligente relación con el poder, de un abierto apoyo de la Administración y de una apuesta decidida por la práctica habitual de actividad física como estilo de vida, todo ello, en una época convulsa, en que un feminismo se desarrollaba empíricamente al lado o en medio de planteamientos conservadores del papel social de la mujer.

Estas páginas intentan reflejar las aportaciones de dicha asociación, resaltando, inicialmente, algunas similitudes con la que durante la Dictadura sería la asociación femenina por antonomasia, la Sección Femenina de F.E.T. y de las J.O.N.S., y posteriormente, su intensa actividad físico-deportiva como práctica saludable y, para las mujeres, emancipadora.

  1. Materiales y método

A pesar de su profusa presencia en la hemerografía de la época, las Legionarias de la Salud no han sido aún objeto de un estudio sistemático de su actividad; encontramos algunas alusiones indirectas o parciales en personas autoras como Torrebadella, García García o García Bonafé, todas relacionadas con su actividad deportiva, que no constituye objeto de este primer artículo, o la información más general, también parcial, de Poveda Sanz.

Para la construcción de este trabajo he partido de la revisión documental y extracción de datos de nuestras principales bases hemerográficas digitalizadas, especialmente la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España y las hemerotecas de ABC, La Vanguardia y El Mundo Deportivo, creando bases de datos temáticas cuyo procesamiento analítico permite presentar la información que se discute y sintetiza a continuación.

  1. Una finalidad

“Para la defensa y mejoramiento de la vitalidad de la raza, mediante la instrucción y educación higiénicas de nuestra juventud femenina, se ha constituido en Madrid, al amparo de la ley correspondiente, esta Asociación hispánica, dirigida por ilustres personalidades destacadas en la enseñanza de la higiene, pedagogía, puericultura, etc.” (…) “Con tan altruistas propósitos, la Asociación de las Legionarias de la Salud organizará, en el mayor número de poblaciones de España e Hispanoamérica, grupos de mujeres constituidos por niñas, adolescentes y jóvenes solteras, en perfecta sanidad, que, uniformados similarmente a los beneméritos Exploradores de España, y constituyendo la Legión de la Salud de cada localidad, reciban de sus instructoras y practiquen al aire libre, en sus respectivos campamentos, las enseñanzas de la higiene, juegos y deportes propios de la mujer, ahorro y economía doméstica, cantos y músicas populares, puericultura, prácticas culinarias y otras, conducentes todas a la progresiva formación de una mujer suficientemente capacitada para llenar con holgura las funciones sociales que la corresponden.”

Con esta nota de prensa, difundida en no menos de once diarios en el verano de 1929, iniciaba su andadura en Madrid una peculiar asociación exclusivamente femenina, la Asociación Hispánica Femenina de Cultura Higiénica «Legionarias de la Salud», que desarrolló una activa vida social, política y educativa durante los últimos años de la Dictadura de Primo de Rivera y los primeros de la II República, y desapareció de escena al comenzar la Guerra Civil.

Su promotor y primer presidente, el doctor Salvador Ballesteros Sánchez, manifestaba en una entrevista que la principal finalidad de la asociación era “substraer a la mujer, quizá futura esposa y madre, el impuro ambiente que se respira en la ciudad durante los días festivos, principalmente, para que al aire libre y con juegos y deportes aprenda y practique cuanto pueda fortalecer a su salud.” Era de carácter exclusivamente femenino porque, en su opinión, “[…] en España, la mujer está abandonada en la instrucción y educación higiénica de su sexo. Existen para ella escasísimas organizaciones que la preparen desde el punto de vista higiénico a ser una mujer capacitada para el mejor cumplimiento de su misión como hija, como esposa y como madre […]. La mujer, que es casi la más necesitada de la cultura física adecuada al sexo para cumplir la más alta misión en la vida: la de ser madre.”

La expectativa despertada por esta asociación estaba en primera línea del movimiento regeneracionista que fue uno de los pilares ideológicos de la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930); un destacado higienista eugenésico, Luis Huerta, saludaba así a la nueva Asociación:

“Los […] que vienen propugnando desde hace tiempo la defensa de la raza en el niño están de enhorabuena […]. Al calor del entusiasmo de las legionarias de la salud, los preceptos básicos de la higiene infantil se irán filtrando poco a poco en los hogares y en los colegios, y a la vuelta de breve tiempo el ambiente sanitario del país habrá mejorado visiblemente.”

Y, por si hubiera alguna duda sobre su finalidad última, el comandante del Ejército y profesor de Educación Física Augusto Condo escribía por las mismas fechas: “Por eso podemos decir que la educación física de la hembra no es un fin sino un medio de obtener hombres capaces de ser excelentes soldados y buenos ciudadanos (…)La aparición de las “Legionarias de la Salud” y su fomento en todos los ámbitos de la nación, tiene que ser saludada con la más entusiasta bienvenida del Ejército porque este necesita soldados ágiles, inteligentes y robustos, como lo serán en grado superlativo cuando todas las españolas pasen por el tamiz de la educación física y patriótica que seguramente van a recibir las niñas, futuras madres, que se eduquen en los sanos principios que van a servir de norma a la oportunísima Asociación.”

A semejanza de los Exploradores de España, en los que se inspiraban, las Legionarias de la Salud tenían una fórmula de promesa: “Yo prometo hacer todo lo posible por servir a Dios y por capacitarme para defender la salud del prójimo como la mía misma, en bien del mejoramiento vital de nuestra Raza y de la Humanidad.”

  1. Una organización

Inicialmente, las Legionarias de la Salud admitían niñas a partir de 6 años y jóvenes solteras hasta los 24 años; estaban organizadas por grupos de edades en cinco secciones, cada sección a cargo de una instructora:

Sección de bebés (sic), de seis a ocho años.

Sección de nueve a 11 años.

Sección de 12 a 14 años.

Sección de 15 a 17 años.

Sección de 18 años en adelante, hasta el límite de los 24 años.

Dentro de cada sección, las de la misma edad se agrupaban en categorías, y dentro de cada categoría se formaban patrullas o grupos de 10 legionarias, a cargo de una subinstructora.

Más adelante, la edad mínima de admisión se subió a los ocho años, y cada sección se diferenciaba con un color:

Sección rosa, ocho años.

Sección amarilla, de nueve a 11 años.

Sección azul, de 12 a 14 años.

Sección verde, de 15 a 17 años.

Sección roja, de 18 años en adelante.

A su vez, cada sección se dividía en grupos, cada uno de los cuales llevaba el nombre de una flor: margaritas, violetas, etc.

Su actividad habitual consistía en hacer salidas dominicales (excursiones, les llamaban ellas) a un campo de prácticas, sito en los Viveros de la Villa de Madrid, o en la Casa de Campo, donde se pasaban el día haciendo ejercicio al aire libre (tablas de gimnasia, partidos de baloncesto, balón a mano,16 concursos de atletismo…); una o dos tardes de entre semana recibían charlas y conferencias sobre las materias que completaban su plan de formación. En los veranos hacían unas Colonias de un mes de duración en las sierras aledañas (Arenas de San Pedro, en Ávila, o La Granja, en Segovia), con amplio apoyo de la Administración.

Con el tiempo, las Legionarias llegarían a organizar campeonatos “sociales”, es decir, reservados a sus afiliadas, de gimnasia y atletismo, a semejanza de los clubs deportivos de la época, y a participar en uno de los mayores acontecimientos deportivos de la vida madrileña, las llamadas Grandes Semanas Gimnásticas, que organizó la veterana Sociedad Gimnástica Española entre 1930 y 1936.

En sus actuaciones públicas, usaban las Legionarias un uniforme gris y llevaban una bandera propia, al modo de los Exploradores de España, de los que pretendían ser émulas, si no oficiales, sí oficiosas; esta práctica era común, tanto en actos oficiales (recepciones políticas, manifestaciones de exaltación patriótica, etc.), como en visitas o actos privados (a autoridades en solicitud de apoyo, a centros de beneficencia, participación en festivales, desplazamientos a las colonias de verano, etc.).

  1. Unas tendencias

Su presentación en la vida pública no pudo ser más representativa de sus finalidades: visita al Ministro de la Gobernación de la Dictadura, General Martínez Anido, y desfile en la Fiesta de la Raza, el 12 de octubre de 1929.

Ya en el mes de noviembre las encontramos haciendo baloncesto, una actividad física entonces pionera entre las mujeres, en los Viveros de la Dehesa de la Villa, en la zona que ocupaba la Escuela-Bosque, la primera y única experiencia de Escuelas de bosque que hubo en Madrid, y una de las pocas zonas de Madrid habilitadas para la práctica de actividad al aire libre, la cual ocupaba un lugar de preferencia en la actividad habitual de las Legionarias, tanto en los fines de semana como en los veranos.

En la época era común organizar actos oficiales de tipo benéfico, en los que se veía a las fuerzas vivas de las poblaciones ejercitando acciones paternalistas; veamos cómo realizaron las Legionarias de la Salud su primer acto de entrega de juguetes en el orfanato de la Inclusa, de Madrid, con ocasión de la festividad de los Reyes Magos de 1930: “A las once de la mañana, se presentaron en el edificio de la Inclusa cien señoritas, Legionarias de la Salud, acompañadas de sus profesores, las cuales entraron formadas en el patio. Al entrar, una banda ejecutó la Marcha Real [fueron recibidas por el director y el interventor y, después de repartir juguetes entre los asilados,] terminaron cantando el Himno de las Legionarias, dirigido por sus profesoras, y después de varios vivas a España, abandonaron, formadas, el local. (…) Esta parafernalia escénica era habitual en las intervenciones públicas de las Legionarias; en una conferencia que dio su Presidente días después en el Ateneo, a la que asistió “un numeroso grupo de legionarias con sus uniformes grises y sus gorros cuarteleros (…) Empezó el acto recitando la pequeña legionaria María Luisa Alonso el Himno a la Raza, que luego fue cantado por un coro de legionarias, acompañado al piano por la señorita Gándara.” Después de la conferencia, “fue recitado y cantado el Himno de las Legionarias…”.

Otro ejemplo. En un acto de entrega de cartillas de ahorro a las Legionarias en el Palacio de Comunicaciones de Madrid (plaza de Cibeles, actual sede del Ayuntamiento), presidido por el Administrador de la Caja Postal de Ahorros en representación del Subsecretario del Ministerio de la Gobernación y del Director General de Primera Enseñanza, las 132 asistentes interpretaron himnos a la raza, al ahorro y a la institución de que formaban parte; las Legionarias acudieron vistiendo su uniforme.

En estas actuaciones, que podemos denominar sociales, también estaba presente la actividad física; en un reparto de ropa organizado por las Legionarias en una Escuela pública, presidido por el Director General de Primera enseñanza, el Teniente de Alcalde del distrito y el Inspector Jefe de Primera Enseñanza, hicieron diversos ejercicios de gimnasia rítmica, y el grupo de las Legionarias “bebés” (de seis a ocho años) representaron ‘canciones accionadas’, acompañadas al piano.

Esta tónica inicial se mantuvo a grandes rasgos en la II República, en cuyos dos bienios iniciales se desarrolló el grueso de la actividad de las Legionarias.

  1. Actividades educativas

6.1. Planes de formación

Durante el curso escolar, las Legionarias de la Salud recibían formación a través de charlas pedagógicas, clases de idiomas, y práctica de actividades físicas y deportivas. Tanto unas como otras se organizaban en el domicilio de la asociación, dos o tres tardes de los días escolares, y en su campo de entrenamientos, los fines de semana. Las charlas versaban sobre materias de orientación individual, puericultura, higiene, salubridad en la casa habitación, etc., y se dirigían a grupos diferenciados, por un lado, las niñas de nueve a catorce años, y por otro, las de quince en adelante.

En el curso de 1930-1931, el plan de formación entre semana era el siguiente: los martes, para las Legionarias de la Salud de nueve a catorce años, y los sábados, para las de quince años de edad en adelante, charlas pedagógicas que versaban sobre “materias de orientación individual, puericultura, higiene, salubridad en la casa habitación, etc., a cargo de eminentes profesores”; además, “Todos los miércoles y viernes dirigirá ejercicios de gimnasia educativa y rítmica la profesora del Colegio Nacional de Sordomudos y del Instituto Infanta Beatriz, doña Aurora Navarro, con la colaboración musical de la profesora, señorita María Luisa Melgar, con arreglo al plan instructivo aprobado por cada grupo. Los jueves, de siete y media a ocho y media, clase de canto por la eminente profesora, doña Ernestina de la Gándara. También, en clase alterna, recibirán las legionarias enseñanzas de idiomas a cargo de la profesora, señorita Emma Schmlett.”.

Este ambicioso plan de formación se completaba con una salida (“excursión”) de fin de semana, generalmente los domingos, a su campo de entrenamiento, en los Viveros de la Villa, y posteriormente también en la Casa de Campo o en los pinares de Hortaleza, donde predominaban las actividades físicas y deportivas, entre charlas y conferencias sobre las materias ‘femeninas’; a veces, tenían contacto educativo con caballos.

A estas enseñanzas, entre las que encontramos actividades corporales como la educación física y los cantos y músicas regionales, se añadían las enseñanzas de la “cocina nacional”, que las Legionarias recibirían prácticamente, haciendo ellas su propia comida, en sus excursiones dominicales a su campo de prácticas, con tres finalidades: “la económica, la de no pasar ese día campestre con alimentación fría y la de aprender a guisar lo que han de comerse.”. A las que faltaría por añadir la que quizá era la finalidad principal, aprender a cocinar para su futuro desempeño como amas de casa:

“Entre otras muchas cosas, las legionarias aprenden a condimentar los alimentos de manera que un día sus probables esposos se sientan felices en gracia a los buenos manjares que les sirvan. La felicidad conyugal depende, a veces, de que un par de huevos fritos estén bien o mal hechos.”. Conocemos también que las Legionarias recibían cursos de formación en prácticas sanitarias (primeros auxilios), en enfermería e higiene infantil e hicieron al menos un cursillo de monitoras de gimnasia, bajo la dirección del profesor de la Sociedad Gimnástica Española, Sr. Schwartz.

6.2. Publicaciones didácticas

Desde sus inicios, la Asociación pensó en redactar unas cartillas pedagógicas, que sirvieran de texto en las diversas ramas formativas de las afiliadas, contando para ello con la colaboración de destacados profesionales de la higiene y la pedagogía, algunos de ellos, componentes de su Junta Directiva, como los doctores Salvador Ballesteros, Enrique Suñer y José Palanca, profesores como Adolfo Revuelta y Luis Huerta, y el catedrático de musicología Rogelio del Villar.

Título de la cartilla Persona redactora
Puericultura Dr. Enrique Suñer Ordóñez (1878-1941) Director de la Escuela Nacional de Puericultura.
Higiene Dr. José Alberto Palanca y Martínez-Fortún (1888-1973) Director del Instituto Provincial de Higiene de Madrid.
Educación Física Adolfo Revuelta Fernández (1867-1936) Profesor de Educación Física del Instituto Nacional San Isidro, de Madrid
Ética Luis Huerta Naves (1889-1976) Maestro nacional e inquieto estudioso de la pedagogía eugenésica.
Cantos y músicas regionales Rogelio del Villar González (1875-1937) Catedrático del Real Conservatorio Nacional de Música y Declamación.
Cartilla de la Legionaria Coordinada por el Dr. Salvador Ballesteros Sánchez

Entre estas cartillas destacó la por antonomasia denominada Cartilla de la Legionaria, de carácter general, se entregaba a cada afiliada y contenía la ficha de identidad de su poseedora, instrucciones sobre uso del uniforme y equipos reglamentarios, el texto de “la promesa”, un decálogo higiénico del maestro nacional señor Miranda, datos sanitarios y paidológicos, un código de señales, prácticas de socorro (primeros auxilios) y, por último, el Himno de las Legionarias de la Salud.

6.3. Instituciones y actividades complementarias

Las Legionarias de la Salud disponían de servicio médico y constituyeron un ropero escolar, a cuyo beneficio organizaban festivales cinematográficos, y cuya ropa era repartida entre las niñas de Escuelas públicas de Madrid.

Durante todos los veranos comprendidos entre 1930 y 1935 inclusive, las Legionarias organizaron colonias de vacaciones que en razón de la disponibilidad de fondos eran opcionales, pagando parte de la estancia las propias niñas, y otra parte, con subvenciones oficiales; durante su transcurso, cuya duración no bajaba de un mes entero, realizaban numerosas excursiones y actividades físicas en contacto con la Naturaleza, de lo que da fe una relativamente abundante iconografía hemerográfica, incluidos algunos reportajes de fondo. Por ejemplo, en las de 1932 a Arenas de San Pedro “verificaron excursiones al castillo de Mombeltrán, Guisando, los Galayos, etc.”, llevando una “higiénica vida de montaña y de sport al aire libre”.

  1. Actividades sociales

7.1. Beneficencia

A semejanza de sus homólogos oficiosos, los Exploradores de España, las Legionarias de la Salud realizaron numerosos actos de beneficencia al uso de la época, consistentes básicamente en hacer entrega pública de socorros (ropa, juguetes en época de Reyes, cartillas de ahorro con una dotación en días señalados) a niños y niñas necesitados, junto a los cuales se hacían fotos con sus uniformes, así como en organizar o participar en festivales benéficos, generalmente a favor de la infancia desamparada.

Vemos así a las Legionarias repartiendo juguetes con ocasión de las fiestas de Navidad a niñas y niños huérfanos de la Inclusa (1930) y enfermos del Hospital del Niño Jesús (1932, 1933), organizando festivales en su campo de prácticas a los que invitan a escolares de colegios de huérfanos (1933), repartiendo bonos de comida donados con ocasión de las fiestas de Navidad por el Presidente del Consejo de Ministros, Sr. Lerroux, a los pobres del distrito de Chamberí (1933), postulando en una cuestación para los pobres del distrito de Moncloa (1934), o actuando de acomodadoras en un festival cinematográfico en obsequio de los internos en los colegios para niños y niñas desamparados (1935).

Pero la operación a la que la prensa de la época dedicó más atención fue a su iniciativa de organizar una cuestación a beneficio de los niños y niñas huérfanos de la revolución obrera de Asturias, cuyos mineros se habían alzado en armas contra el gobierno derechista de la República en octubre de 1934. En fecha tan temprana como el 19 de octubre, sólo un día después del cese de hostilidades, las Legionarias abrieron una suscripción para recaudar fondos con destino al sostenimiento y educación de dichos huérfanos, que en noviembre complementaron con un festival benéfico organizado en colaboración con los Exploradores de España y con la promoción de la celebración de un partido de fútbol Castilla-España con el mismo fin benéfico, para terminar viajando a Oviedo en mayo, a hacer entrega inicial de 140 libretas de “seguro infantil” de 100 pesetas cada una a otros tantos huérfanos y huérfanas.

7.2. Servicios a la comunidad

Como sus homólogos, las Legionarias gustaban de realizar, con ocasión de fiestas o actos sociales de tipo benéfico o patriótico, una serie de actividades de ayuda, que hoy denominaríamos ‘servicios a la comunidad’, que consistían en prestar ayuda desinteresada a niños o niñas necesitados, hacer de acomodadoras en teatros o cines, servicios de escolta, etc., algunos de los cuales han quedado reseñados, y que también hacían a veces con ocasión de actividades deportivas, como en la clausura de la II Gran Semana Gimnástica, en que pidieron como honor llevar del brazo a las niñas ciegas del Colegio de Sordo-mudos y Ciegos, que habían participado en la misma.

7.3. Acciones divulgativas

Asimismo, participaban regularmente en actos oficiales encaminados a la difusión de la higiene y la salud activa. Así, con ocasión de la Fiesta o Día de la Salud, eran promovidas cada primavera por el Instituto Español de Sanidad y Pedagogía en toda la geografía española una serie de actividades culturales cuya finalidad era la promoción de la higiene y la salud escolar, y tanto los Exploradores como las Legionarias, ellos a los niños y ellas a las niñas, invitaban en dicho Día a los escolares de las Escuelas públicas de Madrid a sus respectivos campos de prácticas, en donde les obsequiaban con una merienda, en algún año con un concierto de banda escolar, y seguramente con juegos y exhibiciones de gimnasia, baloncesto, etc. Tanto una como otra Asociación solían también colaborar en dicho Día participando en conferencias divulgativas sobre los beneficios de la vida activa en la Naturaleza.

  1. Institucionalidad

8.1. Relaciones políticas

Desde sus inicios, la directora de las Legionarias de la Salud, Matilde de Lario y Urbiola (1892-1979) despliega una amplia labor de relaciones públicas y sociales con los organismos políticos, tanto de la Monarquía, como de la República: visitas a personajes, manifestaciones en apoyo de autoridades, participación en fiestas de exaltación política o de homenaje a autoridades…

Durante la Monarquía, además de la aludida visita al ministro de la Gobernación en sus primeros meses de existencia, ofrecen el título de protector honorario de la Asociación al Presidente de la Diputación provincial de Madrid. Acuden poco después, a principios de 1930, al Palacio Real, en ocasión de la onomástica del Rey, y en marzo visitan al gobernador civil de Barcelona para informarle de primera mano sobre su campaña de divulgación en la ciudad, y al Ministro de Instrucción pública, presentadas por el Director general de Primera enseñanza, una de cuyas hijas era afiliada.

Durante la República se intensifican sus contactos políticos. En abril de 1931 una numerosa comisión de las Legionarias presenta sus respetos al recién electo Alcalde de Madrid, D. Pedro Rico López, al que visitan de nuevo en junio de 1932 para agradecerle la cesión de uso de una parcela de los Viveros y otra en la Casa de Campo para sus prácticas deportivas de fin de semana.

En la ya aludida visita a Oviedo en mayo de 1935 para hacer entrega de la recaudación a beneficio de los huérfanos de la revolución de Asturias, las Legionarias estuvieron acompañadas del inspector de Primera Enseñanza de Madrid, don Francisco Carrillo, siendo recibidas por el gobernador civil de Asturias y obsequiadas “delicadamente” por el Tribunal de Menores de Oviedo.

Las Legionarias de la Salud mantuvieron una intensa actividad durante sus estancias de colonias veraniegas, en las que eran recibidas por las autoridades locales, provinciales, e incluso por el Presidente de la República, D. Niceto Alcalá-Zamora, como sucedió en las ediciones de 1933 y 1934, desarrolladas en la población en que éste veraneaba. Excepcional actividad desplegaron en las colonias de 1933, en cuyo transcurso encabezaron una manifestación a favor del Presidente, colocando sus banderas al lado de las de los partidos republicanos, y a los pocos días hicieron una demostración gimnástica con ocasión de unas fiestas en honor de la citada Presidencia.

Intercalándolas entre sus actividades propiamente coloniales, y del mismo modo que durante el curso anual, las Legionarias participaban en numerosos actos de relaciones públicas, manifestaciones, etc.; las vemos así ser recibidas o despedidas por autoridades estatales o locales, asistir a fiestas veraniegas, participar activamente en festejos en honor del Presidente de la República, etc. Como botón de muestra, veamos algunas actividades de sus primeras colonias, de 1930:

Algunas actividades de las Legionarias de la Salud en la colonia de Cercedilla durante el verano de 1930
Fecha
21-ago Visitan en El Escorial la colonia de los Amigos del niño Presencia de autoridades
26-ago Reciben visita del Director General de Enseñanza y personalidades catalanas
27-ago Reciben visita de la colonia de los Amigos del Merienda obsequiada por el Alcalde de El Escorial
28-ago Salida de Cercedilla en autos
Desayuno en puerto de Guadarrama
Visita al palacio de La Granja Recepción en La Granja por la Infanta doña Isabel
Visita a los monumentos de Segovia Acompañadas por el Alcalde
Varios [Durante su estancia] en honor de éstas han sido organizados por las autoridades y elementos días veraneantes numerosos festejos tales como funciones de teatro fuegos artificiales, baile infantil y otros.

Debe destacarse las relaciones que mantuvieron con el propio Presidente de la República, al que visitaron al menos en tres ocasiones, dos durante las aludidas colonias de 1933 y 1934 y una tercera anterior en junio de 1932, de la que como consecuencia recibieron una donación particular suya de 500 pesetas. El mismo comandante del Escuadrón de la Escolta Presidencial, comandante Alfredo Jiménez Orge, era Presidente de Honor de las Legionarias de la Salud. La directora de las Legionarias, Matilde de Larios, fue recibida a título personal por el Sr. Alcalá-Zamora en abril de 1934 y en septiembre de 1935.

También cultivaron excelentes relaciones con D. Alejandro Lerroux, jefe del entonces importante Partido Radical, que en enero de 1932 aceptó ser Presidente de Honor de la Asociación, y en cuyo homenaje, ya como Presidente del Consejo de Ministros, participaron en marzo de 1935.

8.2. Apoyo de la Administración

Lógico corolario de su intensa labor de relaciones públicas, las Legionarias gozaron en sus actividades de apoyo logístico de organismos oficiales como el Ministerio de la Guerra o los Ayuntamientos de las localidades por las que pasaban en sus actividades coloniales, como ya hemos visto.

Para el desarrollo de las colonias, las Legionarias tuvieron amplio apoyo logístico de organismos oficiales como el Ministerio de la Guerra, que en varias ocasiones las trasladó en ómnibus (autobuses) militares,84 les montó tiendas de campaña, e incluso aportó y trasladó mobiliario a sus alojamientos.

También en la provisión de estos últimos recibieron las Legionarias un activo apoyo oficial, a pesar de tratarse de una organización privada; así, en las colonias de 1930 se alojaron en un edificio del Ayuntamiento de Cercedilla, en las de 1931 y 1932, en el Palacio nacional de Arenas de San Pedro, cedido por el Ministerio de la Guerra, y en las de 1933 y 1934 pernoctaron en el edificio de las Escuelas públicas de La Granja de San Ildefonso, la localidad donde veraneaba el Presidente de la República.

Las Legionarias de la Salud estuvieron entre las primeras y escasas colectividades (asociaciones) que pidieron y recibieron permiso para acceder a la Casa de Campo, poco después de la cesión del recinto al Ayuntamiento de Madrid por parte del gobierno de la República; también tenían permiso para utilizar un terreno municipal en los Viveros de la Dehesa, cuyo vallado les fue asimismo prometido para favorecer su privacidad durante sus prácticas, un bosque de pinos aledaño a la Escuela Bosque, y unos pinares sitos en Hortaleza.

Asimismo, las Legionarias tuvieron acceso a actividades que incluso hoy en día podríamos considerar excepcionales; así, en septiembre de 1930, al año de su constitución, fueron invitadas a un bautismo de aire en el que participaron hasta niñas de cinco años en el campamento de aviación militar de Cuatro Vientos, donde fueron después obsequiadas con un “bien servido lunch”.

Nótese, por las fechas de las referencias, que las recepciones de las autoridades y los apoyos de los organismos se efectúan tanto en la Monarquía como en el primero y segundo bienios de la República: la asociación tenía buenos contactos en cualquier régimen o ideología política, quizá porque su finalidad última estaba fuertemente aceptada en la sociedad de la época.

8.3. Actuaciones políticas

A semejanza de sus homólogos masculinos, los Exploradores de España, las Legionarias de la Salud tuvieron una activa participación en las llamadas Fiestas de la Raza, actos de exaltación política que se celebraban en la plaza de Colón de Madrid cada 12 de octubre; desde el primer año de la constitución de las Legionarias, en 1929, como hemos ya indicado, hasta la edición de 1935, los periódicos de Madrid informan anualmente de su presencia en esta Fiesta, generalmente depositando ramos de flores ante el monumento a Colón y desfilando posteriormente con sus uniformes y banderas en unión de los Exploradores, los niños y niñas de las Escuelas públicas, y la guardia municipal de Madrid. A veces, asistían también a actos culturales relacionados con esta Fiesta.

En el plano deportivo-institucional, las Legionarias estuvieron presentes en algunas reuniones promovidas en 1932 para la creación de la Federación Gimnástica Española.

  1. Desvanecimiento final

El de 1935 fue el último año en el que las Legionarias de la Salud desplegaron una actividad rica, aunque ya se vislumbran algunos indicios de su decaimiento; por ejemplo, las colonias de dicho año no fueron alojadas en el edificio de las Escuelas Nacionales, sino en un campamento “montado en pleno campo”, y a partir de noviembre vemos desaparecer en la hemerografía noticias sobre sus concursos y prácticas deportivas, hasta el extremo de que no participarán en la VI Gran Semana Gimnástica, a diferencia de las anteriores ediciones. La causa de este enfriamiento se debió probablemente a alguna dificultad experimentada durante el año por su directora, Matilde de Lario, que dimitió precisamente en noviembre, a pesar de haber sido confirmada poco antes en su cargo por la Junta de la Asociación, y para cuya sustitución se nombraría un mes después a Aurora Navarro Alarcón, profesora de Educación Física del Instituto nacional de Segunda enseñanza “Cervantes” y, paradójicamente, activa participante con sus alumnas en las anteriores Grandes Semanas Gimnásticas.

En esta nueva etapa vemos a las Legionarias pedir juguetes como donativos para su campaña de Reyes de 1936, y efectuar salidas para asistir a la Feria del Libro de Madrid o para visitar el Congreso de los Diputados en petición de subvención para sus colonias de verano, ambas salidas, con su parafernalia habitual: banderas y uniformes. Pero no aparece información sobre su actividad deportiva ni cultural.

Parece ser que tenían previsto participar en los Juegos Populares de Barcelona, en una exhibición de gimnasia educativa…

La Guerra Civil marcó el final de la actividad de las Legionarias de la Salud, cuya nueva directora, la profesora Navarro, murió en 1937.

  1. Discusión y conclusiones

Es llegado el momento de resolver la posible duda acerca del subtítulo de este artículo. ¿Fueron las Legionarias de la Salud unas antecesoras involuntarias de la Sección Femenina que tras la Guerra Civil asumió en exclusiva el control político de la formación de la mujer española? Pasaremos revista a cuatro aspectos que espero contribuyan a crear una opinión al respecto: La posición de las Legionarias dentro de un contexto asociacionista eugenésico, el apoyo oficial de que disfrutaron, sus similitudes sociológicas y organizativas con la Sección Femenina, y sus diferencias.

10.1. Contexto asociacionista eugenésico

Las Legionarias de la Salud no fueron la única asociación creada con fines eugenésicos; también en 1929, meses antes de ésta, un reputado médico y profesor de educación física catalán, Francisco Javier Bartrina y Costa (1886-1930), constituía en Madrid un Club femenino de cultura física (CFCF), cuyo lema era “Por el presente y el porvenir de la raza”. Al año siguiente, en 1930, se creaban también en Madrid las Juventudes Sanitarias (JJSS) una organización muy similar a las Legionarias, aunque abierta a jóvenes de ambos géneros y auspiciada asimismo por el fundador de las Legionarias, Dr. Salvador Ballesteros, con un programa de actividades idéntico e incluso con su domicilio social en la misma dirección, y de la que, aunque tuvieron también una cordial relación con los Exploradores de España, no nos consta su parafernalia militarista. A partir de 1935 hubo incluso una tercera asociación asimilable en sus fines, las Legionarias Hispánicas (LLHH) creadas por Matilde de Lario tras su dimisión de las Legionarias de la Salud, y también con el mismo domicilio social que éstas. Todas estas asociaciones desaparecerán con la Guerra Civil.

También en Madrid y asimismo a partir de 1929, vemos la actividad de España Femenina, una asociación enfocada “sin matiz político ni carácter feminista… a proporcionar a la mujer todos los beneficios posibles”, con actuaciones a favor de mujeres trabajadoras o estudiantes de clase media (comedor, residencia, clases de cultura general), que a semejanza de las Legionarias llegó a disponer de campo de deportes “cedido por un aristócrata” y organizaba colonias “de reposo” para sus afiliadas.

Debemos indicar que la finalidad regeneracionista de carácter eugenésico estaba notablemente difundida en la época; una entidad entonces de gran solera como la ya aludida Real Sociedad Gimnástica Española, creada en 1887 y con un amplio despliegue de actividad física y deportiva como finalidad principal, manifestaba así la justificación de sus programas dirigidos a las mujeres: “En el Gimnasio de la Real Sociedad primero y cultivando luego ciertos deportes, se formarán las madres futuras sanas y fuertes.”

Las Legionarias se encontraban, por tanto, en un contexto de expansión de un asociacionismo exclusivamente femenino, pero mediatizado por un enfoque regeneracionista, las más de las veces de carácter eugenésico (SGE, CFCF) entre las que ellas se encontraban, y otras con un carácter más neutro (España Femenina). En todas ellas encontramos muestras de una atención hacia la práctica de actividad física y el contacto habitual con la Naturaleza, que en el caso de las Legionarias fue muy destacada.

En este mismo contexto cabe situar a la Sección Femenina (SF) que tras la Guerra Civil dirigiría en exclusiva una parte de la educación de las niñas hacia las funciones que como madres y esposas les reservaba el régimen franquista.

10.2. Apoyo oficial

La abundante información hemerográfica nos permite emitir la hipótesis de que las Legionarias de la Salud dispusieron de un trato de favor frente a otras asociaciones, no sólo en actos de protocolo y en declaraciones y recepciones políticas, sino también en los apoyos de organismos públicos, y en materia de subvenciones y ayudas económicas. Estas últimas fueron más evidentes en la Monarquía que en la República; así, la primera subvención que recibieron para colonias escolares en 1930 superaba a la de otras entidades:

Escuela graduada de Fregenal de la Sierra (Badajoz) 4.000 pesetas
Junta local de Protección a la infancia de Tortosa 2.000 pesetas
Patronato de Protección Escolar Luscense [sic] (Lugo) 3.000 pesetas
Ayuntamiento de Lérida 3.000 pesetas

Es decir, una entidad privada, formada por afiliadas voluntarias de clase acomodada, recibía para unas colonias destinadas únicamente a sus afiliadas al menos un 33 por ciento más de subvención que cualquiera de las otras entidades, todas ellas públicas y para colonias destinadas a escolares de centros públicos, nutridos mayoritariamente por niños o niñas necesitados… Por si esto fuera poco, un par de semanas después se ampliaba la subvención a las Legionarias con ¡2.000 pesetas más!

Este fenómeno de generoso apoyo oficial diferencial durante la I Restauración ya lo hemos observado respecto de los Exploradores de España; sin embargo, al menos para el caso de las Legionarias, la II República puso las cosas en un nivel más apropiado, pues las subvenciones de años sucesivos fueron mucho menores en 1931 y 1932, aunque volvieron a aumentar en el bienio negro.

10.3. Similitudes sociológicas y organizativas

En general, podemos decir que la trayectoria de las Legionarias de la Salud es asimilable en cierta manera a la que posteriormente seguiría la Sección Femenina (SF), que como las Legionarias exigía la condición de soltería para afiliarse, y a la que el franquismo otorgaría en exclusiva la formación de las mujeres tras la Guerra Civil, incluyendo la formación para el hogar.

Esta asimilación lo sería en apoyo oficial, que en la SF llegó hasta el extremo de ser constituida en órgano autónomo de la Administración del Estado, pasando por la cesión de edificios públicos, que en el caso de la SF fue permanente, indefinida y generalizada a todo el territorio.

Hay también una similitud en la importancia que se concedía a la educación física de la mujer con la misma idea regeneracionista conservadora, que en SF llegó hasta el extremo de serle concedida en exclusiva la configuración oficial y el desarrollo de los planes de estudio escolares de las niñas y jóvenes de toda España.

Incluso podríamos aventurar que tanto una como otra asociación se nutrían esencialmente de una afiliación de origen social acomodado; las sucesivas sedes de las Legionarias estuvieron radicadas en la misma zona bienestante de Madrid en la que después tendría su sede la Sección Femenina:

Sedes de Legionarias de la Salud: Sedes de Sección Femenina:
Calle de Martín de los Heros (1931)
Calle de Eduardo Dato, 9 (1933) [a 2,5 km de Martín de los Heros]
Calle Santa Engracia, 19 [a 500 metros de Eduardo Dato]
Calle de Almagro, 38 [a pocos metros de Eduardo Dato] Calle de Almagro, 38 [a pocos metros de Eduardo Dato]

Podríamos formar una tabla sintética en la que equiparar ‘grosso modo’ las similitudes entre las Legionarias de la Salud y la Sección Femenina, siempre salvando las distancias debidas al diferente contexto en que desarrollaron su actividad:

Parámetro Legionarias de la Salud Sección Femenina
Finalidad Defensa y mejoramiento de la vitalidad de la raza: la mujer como futura madre. Formación para el hogar de las mujeres pertenecientes a los Centros de Educación, Trabajo, etc. dependientes.
Uniformidad En todos los actos oficiales llevaban uniforme. Todas las camaradas vestirán de correcto uniforme.
Afiliación Niñas y jóvenes solteras de 6 a 24 años. Niñas y jóvenes de 7 a 17 años. Al casarse se había de causar baja en la militancia activa.
División en grupos de edad Secciones rosa, amarilla, azul, verde y roja. Secciones de margaritas, flechas, flechas azules y militantes (a partir de 18 años).
Plan de formación Clases teóricas entre semana. Tardes de enseñanza.
Apoyo de la Administración Las ilustradas en este artículo: subvenciones, logística, sobre todo en las colonias. La SF era unas de las instituciones del Movimiento Nacional: “Ello implica la imposibilidad de establecer una diferenciación sustancial entre las actividades del Estado y del Partido”.
Uso de edificios públicos Los mencionados en este artículo, sobre todo en los fines de semana y en las colonias. Cesión a la SF de numerosos edificios de las organizaciones que se mantuvieron al lado del Gobierno republicano.

10.4. Contrastes

Los ideales regeneracionistas eugenésicos que constituían el fundamento de las Legionarias de la Salud serían ampliamente superados después por la Sección Femenina (SF), que tuvo tiempo suficiente de llevarlos a su extremo más conservador, mientras que las Legionarias manifestaron una posición más liberal, a través de su notorio apoyo a la República y el tipo de prácticas deportivas que desarrollaron, las cuales en general no estuvieron bien vistas por la SF.

De todas maneras, la implantación de las Legionarias de la Salud no traspasó los límites de Madrid capital, pues el intento de establecerse en Barcelona no prosperó, si nos atenemos a la ausencia de hemerografía, y decisivamente la Guerra Civil truncó su trayectoria, que se debilitó mucho tras la salida de Matilde de Lario, ya que su sucesora murió en 1937. Esta defección de la directora de las Legionarias sería otro rasgo diferencial con la Sección Femenina, pues por la información que hemos desplegado cabe atribuir a la personalidad de la Sra. De Lario similares rasgos de inteligencia política y habilidad social que a la líder de SF, Pilar Primo de Rivera, que fue capaz de sostenerse en el poder durante todo el franquismo.

Otro contraste que debemos resaltar es la diferente naturaleza asociativa: las Legionarias eran una entidad puramente civil, de funcionamiento totalmente autónomo y con finalidades eminentemente educativas e higiénicas, mientras que la Sección Femenina, como es sobradamente conocido, fue un órgano de un partido político, de relativa autonomía funcional pero no orgánica, y con finalidad fundamentalmente política.

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